5 claves para ser un gran jefe: “Ni muy duro, ni muy blando”

5 claves para ser un gran jefe

En las clases de liderazgo que estoy impartiendo este año en la Fundación Cruzcampo, una de las preguntas más recurrentes que me hacen los alumnos últimamente es cómo ser un buen jefe, que no sea ni demasiado duro ni demasiado
blando.
Esta misma pregunta la he lanzado en los restaurantes donde estoy trabajando la misma materia, en este caso con personal y jefes de mucha experiencia, para recopilar diferentes puntos de vista y entre todos, destilar y sacar las claves que puedan orientar y ayudar a los más jóvenes a ser grandes líderes.
La verdad es que ha sido una materia muy jugosa, un debate muy animado y enriquecedor, que parecía que estábamos elaborando una nueva receta.

5 claves para ser un gran jefe

1. Marcar límites claros entro los profesional y lo personal. O como yo lo llamo, entre el compañerismo y el amiguismo.

Por ejemplo, más de un jefe comentaba la experiencia de haber salido a tomar copas con sus compañeros, reforzando mucho su amistad y confianza, pero luego en el trabajo, cuando ocurría algún problema y llamaba la atención, no le tomaban en serio. “Muchas personas no saben separar lo profesional de lo personal”.

Para evitar esta situación, los jefes son los que deben marcar límites muy claros desde un principio. Cuando hablamos de límites, nos referimos a límites físicos (dentro o fuera del trabajo), límites temporales (momentos del servicio de los
momentos informales en la preparación) o límites conceptuales (responsabilidades, criterios, líneas rojas, etc.).

Cuanto más claro seas más fácil le resultará a loscompañeros saber el comportamiento que se espera de ellos en cada momento.

2. Tratar a cada uno según su personalidad. En la práctica, cada persona es un mundo y por lo tanto no existen recetas mágicas.

En todo restaurante te encuentras con todo tipo de personajes: el bromista o animador, el pesimista, el prepotente, el inseguro, el quejica, el bueno, el implicado…

La clave es conocer muy bien al equipo y tratar a cada uno según su personalidad y sensibilidad, para lo que es importante desarrollar cierta psicología.

3. Ser ejemplo en actitud.

Un comentario frecuente es que para ser un buen jefe debes demostrar tu profesionalidad y conocimientos para ganarte el respeto de los demás. Si bien es una opinión acertada, basada en la vieja idea de que los jefes son los que más saben, bajo mi punto de vista es incompleta. Los jefes no solo deben ser ejemplo en cuanto a conocimientos y maestría, sino en cuanto a implicación, dedicación, vocación y el cariño que le ponemos al trabajo.

Al fin y al cabo, los jefes son la referencia para el equipo, y si quieren exigir el 100%, la pasión y la motivación, por
coherencia, se deben transmitir esos valores también desde el ejemplo.

4. Congruencia o coherencia entre lo que pensamos, hablamos y hacemos.

Nuestra credibilidad como jefes, como profesionales e incluso como personas, se basa en que nuestros actos reflejen nuestras palabras de forma consistente, no que un día diga una cosa y mañana hago otra. Parece un tema sin importancia pero se trata de un aspecto intangible crucial. Cumplir con nuestras promesas nos hace más íntegros, más creíbles y más confiables.

¿Cuántas veces le pides una tarea a un compañero, te responde sí, sí…y cuando vas a comprobar no lo ha hecho y te pone mil excusas?. ¿Cuánto vas a confiar en él la próxima vez?

5. Respeto y más respeto: Una ley de oro no solo en la hostelería sino para la propia vida: “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”.

Si faltamos al respeto una vez, y remarco, una sola vez, el daño será imborrable. Por faltar al respeto me refiero a perder los nervios, hablar en caliente, levantar la voz  o perder la razón (por mucha razón que tuviera).

Si lo hago en privado será una falta de respeto y si lo hago en público será una humillación. Es completamente cierto que hay personas que por más que les repitas las cosas no lo hacen nunca, pero la solución no está en seguir repitiendo, desquiciarte y perder los papeles cuando te quemas (que aparte supone un sufrimiento y desgaste para ti).

Hay otras medidas que sí funcionan pero te las dejaré para otro post. Como decía Einstein: locura es tratar de esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo 😉
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