Ponemos fin a los precios fijos en los restaurantes

fin a los precios fijos en los restaurante

Existe un debate general sobre si se deberían subir o bajar los precios en un restaurante, pero la cuestión no es subirlos o bajarlos, sino gestionarlos correctamente. Dentro de varios años, la tecnología avanzará hasta llegar al nivel de gestionar los precios de forma inteligente y dinámica, consiguiendo la personalización adecuada para cada momento y tipo de público. Así, pondríamos fin a los precios fijos en los restaurantes.

Para comprender esta formulación, se debe saber que ya hay un gran número de restaurantes que no compiten con otros restaurantes, sino con diferentes servicios de ocio, ya que hoy en día una persona se plantea si quiere ir al cine, a un concierto o a un restaurante para tener una experiencia gastronómica.

1. La excepción en el precio de los restaurantes

Sin embargo, a la hora de analizar la gestión de los precios relacionados con el ocio, comprobamos que hay un factor que excluye a los restaurantes, y es que todos los demás tienen precios variables según las circunstancias. Un ejemplo es que si vas al cine un miércoles, la entrada es más barata que un viernes, al igual que en el teatro hay diferentes zonas a diferentes precios, y en los hoteles la noche te saldrá a precios diferente según diferentes factores.

Así, el clientes se ha acostumbrado a dos elementos que los caracterizan: el pago se realiza antes de disfrutar del servicio, y puede varias en dependencia de muchos aspectos. Sin embargo, los restaurantes son los únicos que no cumplen ninguna de estas condiciones, ya que pagamos al terminar de comer y el precio siempre se mantiene.

Pero esto no va a durar mucho más tiempo, porque existe un elemento que permitirá gestionar de forma ágil y eficaz los precios de todos los servicios de ocio, incluidos los restaurantes.

2. La tecnología como palanca de cambio en los restaurantes

El motor que va a conseguir este cambio es la tecnología, que a día de hoy ha conseguido innumerables mejoras, como es el caso de Uber o Cabify, donde conoces de antemano el precio, la duración del viaje y se abona antes de montarte.

Por lo tanto, la variabilidad de los precios o precios inteligentes se basa en que la tecnología va a conseguir solventar las barreras históricas en muy pocos años, permitiendo la optimización y el acceso a la gestión de esta variable para los hosteleros. De este modo, los precios de los restaurantes variarán según la hora, el día, la mesa y el pago se hará por adelantado.

Así, nos vamos a encontrar tres variables fundamentales de valor. La primera es que las grandes empresas de tecnología se convertirán en los conectores y facilitadores de tecnología,  que darán el acceso a este nuevo mercado para el cliente.

La segunda es que el restaurante podrá hacer una gestión distinta de sus precios, consiguiendo que en las franjas horarias o días concretos que hay menos demanda se reduzcan los precios y aumente la clientela.

La tercera, se elimina el problema de los no-shows o que el cliente no aparezca habiendo reservado.  Y por último, los clientes tendrán la capacidad de acceder a restaurantes que hoy en día tienen una barrera de entrada grande.

Claramente, esta gestión de precios va a depender de muchos factores alternos, como la estructura de costes, los datos de la demanda, la previsión de ventas o ingresos o la reputación del cliente online. No vamos a pagar lo mismo en restaurantes que tengan una gran reputación online frente a otros que no la tengan. Los clientes podrán disponer de servicios gastronómicos en base a sus posibilidades, y la tecnología es la encargada de crear la conexión entre ambos.

Aunque también existen varios componentes que no debemos olvidar, como la mala imagen de cobrar diferentes precios a diferentes clientes por el mismo producto. Pero aquí es donde entra el cambio cultural y generacional que la tecnología va a propiciar, aportando valor a la trazabilidad digital.

Además, todo tiene que estar bajo una estrategia profesional y de coherencia entre los niveles de precio, adecuando las tarifas a los momentos de consumo concretos, según la demanda.

Sin embargo, este modelo no es del todo perfecto, ya que cambiar una forma de vida que lleva tanto tiempo en rigor es un riesgo, pero lo que sí está claro es que la tecnología permitirá crear una nueva gestión de precios y nuevas posibilidades a los restaurantes.

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