Víctor Responde: Cómo combatir la cultura del hablar mal por detrás

El hablar mal de los compañeros por detrás en corrillos es desafortunadamente un mal hábito que sucede en la mayoría de las empresas, y lo peor es que es algo que se considera normal. Las consecuencias negativas de esta práctica es que si sabes que hablan mal de ti a tus espaldas, dejas de confiar en ellos. Sin confianza no hay compañerismo y sin compañerismo no hay equipo, sino división en grupitos, y es como tener al enemigo en casa. 

Sostenido en el tiempo este hábito conduce al negocio a la cultura del “sálvese quien pueda” donde cada uno mira por lo suyo y pasa el muerto a los demás. Por ejemplo, cuando uno se va de su turno sin haber completado su trabajo, ya lo hará el siguiente.. o va recogiendo amontonando las cosas en cualquier sitio sin pensar en la persona que las tiene que limpiar o usar después. 

Esto genera un ambiente negativo que no solo afecta a la calidad de los servicios y en consecuencia a los clientes, sino que cualquier nuevo empleado se contagia rápidamente, se quema y se va, por lo que la inestabilidad se convierte en una pesadilla para el empresario.  

La solución la escucho frecuentemente en las reuniones, hay que hablar los problemas en el momento, con sinceridad y respeto. Si se hiciera así se solucionarían los problemas más rápidamente, habría confianza, compañerismo y equipo. La pregunta del millón: ¿y cómo lo hacemos? si somos tantos y cada uno de su madre y de su padre. 

Para encontrar el cómo hay que analizar primero el por qué no se hace, por qué los compañeros no hablan los problemas en el momento. Y son muchos los factores que intervienen, es un tema complejo. Una de las causas principales es que las personas no hablan por miedo al conflicto, a la discusión, a generar mal rollo, etc. Y ese miedo viene de no saber cómo decir las cosas. Otras porque sabemos que hay compañeros que reaccionan mal, se enfadan y te echan las culpas a ti. Ya sabemos que es fácil ver los fallos en los demás pero nos cuesta la vida reconocer los propios. Otras porque sencillamente las relaciones ya son malas por fricciones en el pasado que no se han gestionado bien, etc. 

En consecuencia y conociendo las causas, para fomentar el que los compañeros hablen los problemas de frente, hay dos vías: la formación y la acción. 

LA FORMACIÓN. Lo primero es educar y enseñar para que el personal sepa el cómo dialogar frente a un problema, cómo corregir un error, cómo hacer una crítica constructiva o cómo expresar una queja. Esta preparación les dará confianza y fomentará su predisposición a hablar las cosas en el momento. Es una formación que hago en todas las empresas y que el personal valora mucho por su aplicación tanto al entorno laboral como al personal. Pero la formación por sí sola no es suficiente, a trabajar se aprende trabajando por lo que para dialogar se aprende hablando.

 

LA ACCIÓN. Para fomentar que la gente pase de la teoría a la práctica hay que actuar y facilitar espacios para el diálogo. En este sentido, el segundo paso consiste en promover reuniones donde se trabaje este aspecto. Por ejemplo, después de la formación, comenzamos a tener reuniones periódicas con todo el personal y de diferentes tipos. Están las reuniones de preparación y organización del trabajo, las conversaciones de reparación y reconciliación, las reuniones de balance y creatividad, etc. A título ilustrativo, éstas últimas se dedican exclusivamente a comentar incidencias con el ánimo de resolver problemas, de aprender, de valorar y reconocer las ideas, de promover la autocrítica y de ensayar y practicar la escucha activa, la sinceridad, el respeto, etc. lo que facilita que la gente se vaya soltando poco a poco. 

Adicionalmente, teniendo en cuenta que no importa lo que digas sino lo que haces, es crítico que la dirección predique con el ejemplo y corrija sus errores. Por ejemplo, en vez de escuchar solo una versión para luego ir al supuesto culpable, cuando alguien te venga con una crítica hacia otro, pide que llame a ese otro para hablarlo cara a cara entre los tres.

En definitiva, no se puede cambiar un vicio de la noche a la mañana, pero con constancia y ejemplaridad podremos pasar del “sálvese quien pueda” al todos para uno y unos para todos”, que es definitiva el deseo de todo gran empresario. 

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Ponte en contacto con Víctor Pacheco en el 693 816 444 o envíale un mail a vpacheco@activatalento.com

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