Las características de las empresas familiares

Relevo-generacional

Hoy que tanto se habla de la incipiente recuperación económica, es justo reconocer la contribución e importancia que las empresas familiares tienen en nuestro país.

Los datos son abrumadores: Hay más de 2,9 millones de empresas familiares, lo que supone el 85 por ciento del tejido empresarial; aportan el 70 por ciento del Producto Interior Bruto español y emplean a unos 13,5 millones de personas, que es un 75 por ciento del empleo privado existente en España.

A estos datos habría que añadir el que aporta la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de Cádiz, según el cual, el 80 por ciento de los universitarios que terminan sus estudios, trabajarán en empresas familiares.

Pero, ¿cuándo una empresa es familiar? ¿qué características tienen? Para mí serían los siguientes:

  • La propiedad del capital se halla en su mayor parte en manos de un número de socios fuertemente unidos por sus relaciones de parentesco. A veces nos encontramos con situaciones en que la mayoría o la totalidad de la propiedad de la empresa está en manos de un grupo de amigos.
  • Los puestos de dirección y gobierno se hallan, al menos en una primera fase, ocupados por los miembros de la familia o familias integrantes.
  • Todos o algunos miembros de la/s familia/s trabajan en la empresa.
  • Pero lo que caracteriza de verdad a este tipo de Empresas es la voluntad de los propietarios de TRANSMITIR LA PROPIEDAD A LAS SIGUIENTES GENERACIONES Y LA VOLUNTAD DE LA SIGUIENTE GENERACION DE CONTINUAR CON LA EMPRESA, es decir que haya un SUEÑO DE FUTURO COMPARTIDO de toda la familia empresaria.

Creo que esta es la característica más importante. Si la siguiente generación no quiere continuar con la actividad empresarial el mejor consejo a nuestros clientes es que hay que vender la empresa antes de que empiece a perder valor.

Es indiferente la forma que tenga la empresa para que podamos hablar de una empresa familiar (anónima, limitada, sociedad civil, comunidad de bienes o autónomo). Incluso también podríamos encontrar todas las características de las empresas familiares cuando los fundadores no son familiares entre sí (por ejemplo, unos amigos).

A diferencia de las empresas no familiares, en las familiares, además de los propietarios y los gestores de la empresa, entra en juego un tercer componente: LA FAMILIA, y con ello los sentimientos y las emociones de sus miembros.

Las “fortalezas” y “debilidades” que supone la presencia de la familia en la empresa las trataremos en siguientes artículos.

Antonio López-Triviño

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