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Víctor responde: Cada uno hace la guerra por su cuenta y a su manera

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PREGUNTA. Hola Víctor, somos una familia empresaria numerosa con varios negocios hosteleros. Estoy muy preocupado porque desde que mi padre se jubiló y delegó la gestión en nosotros cada uno hace la guerra por su cuenta y a su manera. Cada vez hay más tensión y distanciamiento entre nosotros y casi no nos hablamos. Me preocupa mucho que esto acabe mal. ¿Es posible reconducir esta situación? ¿Qué podemos hacer?

RESPUESTA. Muchísimas gracias por su pregunta. La situación que me plantea es la que trabajo con el 90% de las empresas familiares, la complejidad dependerá del número de personas involucradas y del número de conflictos que hayáis vivido pero por supuesto es posible reconducirla.

Todos los conflictos familiares se pueden solucionar siempre que aprendamos a dialogar. El problema habitual es que no se hablan las diferencias por miedo al enfrentamiento. En toda familia hay personas que tienen un temperamento fuerte que rápidamente elevan el tono de la voz, otras que reaccionan a la defensiva y acusan a las demás y otras que prefieren no hablar y guardarse las cosas dentro. En este escenario cada vez que se intenta hablar sobre las diferencias se acaba discutiendo, se hacen daño unos a otros y aprenden que lo mejor es no volver a tocar el tema. El inconveniente es que no hablarlo no soluciona los problemas sino que los hace más grandes.

La solución probada más efectiva tiene dos partes, la primera: aprender a dialogar, es decir, hablar sin tratar de convencer al otro sino tratando de entenderlo, escuchándolo y respetándolo. Para desarrollar esta habilidad hay que formarse y hay muchos cursos en el mercado. Yo mismo facilito esta formación de forma gratuita en las asociaciones empresariales por lo que si te interesa no dudes en consultarme. Y no te preocupes que igual que “dos no se pelean si uno no quiere”, también es válida la idea de que “dos pueden dialogar si al menos uno sabe cómo hacerlo”, independientemente de lo cabeza cuadrada que sea el otro o incluso si el otro no quiere hablar, todo tiene su trabajo.

La segunda parte, una vez se tienen los conocimientos, es ponerlos en práctica. Hay que aprender a dialogar y la única forma de hacerlo es hablando, evidentemente con mucha sensibilidad y empatía. Concretamente yo ayudo a las familias empresarias a crear un sistema de reuniones con un método que facilita que sean efectivas. Las reuniones nos sirven de entrenamiento para aprender a dialogar, expresar lo que sentimos y hablar las con libertad sobre las diferencias. Poco a poco con la práctica cada vez se sienten más cómodos y se van tomando decisiones más difíciles por consenso que les permite avanzar, estar más unidos y hacerse más fuertes.

En cualquier caso no es un trabajo sencillo y suele ser muy útil contar con ayuda externa. No dudes en llamarme si quieres más información o asesoramiento personalizado sin compromiso.

Ponte en contacto con Víctor Pacheco en el 693 816 444 o envíale un mail a vpacheco@activatalento.com

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